ISLANDIA

DESCUBRE LAS JOYAS DE ISLANDIA – Itinerario de 10 días

En este artículo te traigo el itinerario perfecto de 10 días en Islandia para que puedas sacar el máximo provecho a tu viaje. Contándote mi experiencia, podrás organizar tu próximo viaje sin dudas y descubriendo lo mejor.

Está escrita para que te sea de utilidad tengas los días que tengas para tus vacaciones en Islandia y podrás usarla igualmente si vas a recorrerla en coche de alquiler, en furgoneta camper o haciendo excursiones.

Descubriremos cascadas, trekkings, volcanes, termas naturales y muchas más joyas de Islandia.

Antes de seguir con el itinerario, asegúrate de que hayas leído la guía para que puedas planificarlo todo bien antes del viaje.

La carretera principal es la Þjóðvegur 1 o Ring Road, una vía circular que da la vuelta a toda la isla y que está asfaltada casi en su totalidad. En esta página web «Road.is» encontrarás información útil sobre el estado de las carreteras. Es recomendable consultarla antes de ponerse en ruta, sobre todo durante el invierno, para asegurarse de que no haya ningún tramo cortado que te impida llegar a tu destino.

El consejo más importante que te puedo dar a la hora de planificar tu viaje a Islandia, es que no te limites solo a visitar el sur del país.

DIA 1 – Llegada a Reykjavik

Nuestro vuelo era desde Barcelona, con escala en Milán, y llegamos aproximadamente a las 19:00 al aeropuerto de Keflavik. Lo cual nos dejó con el tiempo justo para coger el coche de alquiler y acomodarnos en el alojamiento para descansar y así el día siguiente empezar a tope nuestra aventura.

El alojamiento por el que optamos para la primera noche fue el Lighthouse Inn en Gardur. Muy buena opción.

DIA 2 – El círculo dorado

Uno de los días que más cosas increíbles vimos.

Empezamos el día desayunando muy rico en el hotel. Con las pilas ya cargadas, la primera parada fue Reykjadalur valley.

Se aparca en The Geothermal Park Hveragerði / Hveragarðurinn. El parking hay que pagarlo, en una máquina fuera de la tienda (tiene un coste de unos 5€), y desde aquí empieza el Trail hasta las Hot Spring Thermal River.

El caminito hasta llegar a las piscinas naturales se hace fácil y es muy bonito. Perfecta primera parada para las primeras impresiones sobre lo que es Islandia.

La segunda parada obligatoria es el cráter Kerid.

Es un lago de cráter volcánico situado en la zona de Grímsnes. Una maravilla visual. No hace falta hacer ninguna reserva para verlo, pero la entrada tiene un coste de 500kr (algo más de 3€).

Se puede bajar hasta el lago, accediendo por unas escaleras, pero verlo desde arriba es más impresionante.

Aunque se nos ve sonriendo, ¡estamos tiritando de frio!

Algunas de las paradas que puedes hacer de camino son la cascada Öxarárfoss o Brúarfoss, unas de las múltiples cascadas que va dejando el Rio Brúarà, el cual destaca no por su tamaño o fuerza, sino por el color azul turquesa de sus aguas procedentes de los cercanos glaciares.

La tercera parada obligatoria es Strokkur Geysir. Es un géiser tipo fuente ubicado en una zona geotérmica junto al río Hvítá. Por lo general, entra en erupción cada 6-10 minutos y su altura habitual es de 15 a 20 metros, aunque en ocasiones puede llegar hasta 40 metros de altura.

Es precioso ver la naturaleza así de viva.

Además, cuando llegamos nosotras estaba empezando a caer el sol y la luz era preciosa.

Tras pasar un buen rato viendo semejante espectáculo, partimos a la última parada del día: Gullfoss Falls (traducido a ‘cascadas de oro’). Me parecieron mágicas. Me encantó acabar un día de diez viendo esto.

Si vas al atardecer es increíble el color que coge el cielo.

El alojamiento para esta segunda noche fue Kanslarinn, en Hella. A una horita aproximadamente desde este último punto.


DIA 3 – De Hella a Vik

Este día lo empezamos con una visita imperdible en tu viaje a Islandia; Seljalandsfoss.

Una cascada de 60 metros de altura. El paseo alrededor de la cascada es muy popular, ya que es posible caminar detrás de las cataratas y disfrutar de las espectaculares vistas desde atrás.

A unos metros de esta impresionante cascada está Gljufrabui, que es otra cascada que está dentro de la montaña.

Pasamos un buen rato haciendo fotos y disfrutando del entorno. Del ángulo del que lo mires transmite algo increíble.


De camino al siguiente punto paramos en una casita que nos pareció curiosa; Rutshellir Caves

Es una casita dentro de una cueva. El parking y la visita son gratuitas, pero no te llevará más de 5 minutos. No es algo como para desviarse de la ruta, pero si haces este mismo recorrido es curioso de ver.

Cerca de aquí hay una piscina caliente natural al que se llega por una ruta fácil; Seljavallalaug Swimming Pool.

El entorno es espectacular. La piscina es una de las más antiguas de Islandia (se construyó en el año 1923) y fue la más grande del país durante años. En el pasado se utilizaba para enseñar a los lugareños a nadar. Hoy en día, las clases de natación forman parte del plan de estudios de todas las escuelas islandesas para niños de hasta 16 años. Lo que significa que todos los niños islandeses aprenden a nadar.

La temperatura suele estar entre 20°C y 30°C, lo que no es tan caliente como en una terma. Podría decirse más bien que es una piscina climatizada.

Llegamos a otro de los imprescindibles del viaje; Skogafoss.

Una de las cascadas más grandes de Islandia (60 metros de alto y 25 de ancho), conocida por una maravillosa escena de Floki en la serie Vikingos.

La cascada es espectacular por su tamaño y cantidad de agua, pero se supera al subir las escaleras y la ves desde arriba.

La siguiente parada fue Sólheimajökull.

Es uno de los glaciares más accesibles de Islandia, donde su blanco contrasta con el negro de la ceniza volcánica.

Se puede subir al glaciar, si dispones del equipo necesario, o puedes contratar una excursión con guía.

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Al otro lado, cerca de la playa, queda uno de los puntos más conocidos de la isla; Solheimasandur. Los restos de una avioneta de la armada Estadounidense que se estrelló en 1973 sin dejar ninguna muerte.

Del parking al avión hay como 30-40 minutos andando. El camino no tiene vistas más allá que el horizonte, pero es todo plano sin cuestas que lo haga difícil. Si el tiempo te acompaña es una caminata fácil… De todas formas, si andar no es una opción para ti, hay un transporte que te lleva y trae de vuelta por 20€.

Tampoco esperes encontrarte nada del otro mundo. Al final es la estructura de un avión en medio de la nada.

Nos hizo muchísimo viento y además helador, así que recomiendo abrigarse muy bien si vas en fechas parecidas a las nuestras, y por supuesto llevar agua y un buen calzado.


La noche la pasamos en The Barn. Para ser un Hostal, con habitación compartida, está muy bien. Las instalaciones son modernas y el personal es encantador. Queda a unos 15 minutos del parking de la avioneta.

Al atardecer nos acercamos a la Black Sand Beach de Vik, pero no pasamos mucho tiempo porque el viento que hacía era inaguantable. Lo juro, de tener lágrimas en los ojos. Pero puntos interesantes a visitar en la zona son: Reynisdrangar viewpoint, Dyrhólaey, Reynisfjara Beach y Katla Ice Cave.

DÍA 4 – De Vik a Hofn

Una de las paradas cerca es Gígjagjá. Lo disfrutarás más si eres fan de Star Wars, ya que es una cueva con aparencia a Yoda.

La carretera en esta zona es un poco mala al principio, luego ya mejora.

A unos 50 minutos conduciendo del hotel llegamos a un mirador espectacular: Fjaðrárgljúfur. El cañón fue creado por la erosión progresiva causada por el flujo de agua de los glaciares a través de las rocas. Es de verdad que absolutamente maravilloso. Tiene hasta 100m de profundidad y unos 2 kilómetros de largo.

El parking cuesta 1000ISK (Unos 6-7€) y hay que caminar como 20 minutos hasta llegar. Luego hay plataformas de metal que hacen de mirador al cañón.

Cerca queda Fagrifoss.

Una cascada de 80 metros que se traduce, literalmente, a ‘La hermosa cascada’. Nosotras no fuimos, hay que cruzar dos ríos, pero parece que su nombre le hace justicia.

De vuelta en la carretera, la isla nos regaló estas cascadas que nos parecieron preciosas. No he conseguido el nombre, no era una parada guardada, pero merece la pena quedarse un rato ya que son de muy fácil acceso (están justo al lado de la carretera).

Foss á Síðu es otra visita exprés que recomiendo. Está al lado de la carretera también y es una cascada altísima que con las casitas a sus pies se ve muy bonita.

Svartifoss es una cascada más, pero la pared donde se encuentra tiene una forma especial con columnas de basalto hexagonales. Está como a media hora del parking (a unos 2.5kms).

Svinafellsjokull. Llegamos a este glaciar donde un arcoíris nos ofreció una de las estampas más mágicas del viaje. Además lo teníamos todo para nosotras, lo cual no podía ser mejor.

Svínafellsjökull es un glaciar de salida de Vatnajökull, la capa de hielo más grande de Europa. Es uno de los lugares más populares del país para practicar senderismo en glaciares debido a sus increíbles formaciones y excelentes vistas.

*Aquí tienes algunas excursiones que no te puedes perder si quieres adentrarte en cuevas de hielo durante tu visita a Islandia:

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Es una zona bonita que recomiendo visitar. Como en cualquier glaciar, no subas por tu cuenta si no sabes si es seguro y obviamente si no vas equipado como debes.


Antes de este, al lado hay otro glaciar llamado Skaftafell Glacier.

Luego llegamos a otra de las joyas: Jökulsárlón.

Cuando estés llegando por la carretera, verás cómo se asoman los bloques de hielo. Realmente impresiona.

Verás focas nadando en el lago, tan simpáticas como siempre.

Puedes pasar horas en este lago. Sin exagerar. Te perderás en su inmensidad.

Justo al lado se encuentra también la Diamond Beach o Breiðamerkursandur. La playa es famosa por su arena negra y los icebergs que llegan a la orilla y se asemejan a diamantes brillantes.

Esta noche dormimos en Lilja Guesthouse. Cerquita de Höfn.

Para acabar como reinas este maravilloso día fuimos al bar del alojamiento a cenar. Pagamos casi 30€ por cada hamburguesa… Una hamburguesa normal, con boniato como acompañante. Nada del otro mundo. Creo que fue la única vez que comimos en un restaurante en todo el viaje…

El hotel muy chulo, eso sí.

DÍA 5 – El día más largo en carretera

Hicimos 300kms. Casi 4 horas de coche hasta llegar al siguiente alojamiento para dormir. ¿Nos importó? Para nada. El paisaje ayuda muchísimo a que las horas pasen volando y sigas descubriendo.

Esto es una de las tantas maravillas de Islandia; que tanto si vas en coche como andando tus ojos no dejan de flipar. Todo el rato.

La primera parada fue Folaldafoss Parking and Rest area. Una cascada remota en un paisaje árido.

Las vistas son espectaculares. Igual que el camino hasta llegar aquí. Eso si, nos costó salir del coche del viento que hacía.

La carretera principal recorre toda la costa, pero es bastante más larga que esta secundaria que atraviesa el paisaje que ves en la foto. De todas formas, no sé si recomendaría pasar por aquí con un coche normal. Por el estado de la carretera, mejor que pases solo si llevas un 4×4.

Este camino es un atajo que te sube hasta la punta de la montaña y vuelve a bajar. Fue toda una aventura. Según íbamos subiendo la carretera se iba llenando de nieve y niebla. Una absoluta maravilla. Aunque había tramos con tanta niebla que no llegábamos a ver lo que había a medio metro.

Y tras hora y media de conducir, llegamos a Seydisfjordur.

El pueblito donde se encuentra el caminito de arcoíris que probablemente hayas visto en fotos.

El pueblo no tiene mucho más que eso, pero es muy bonito.

Cuando viajamos nosotras (finales de octubre) notamos mucho que no era temporada alta porque en la mayoría de sitios estábamos prácticamente solas, pero esta zona de la isla se nota que es mucho menos concurrida que la zona oeste y la sur. Por eso mi recomendación de al principio de dar la vuelta entera a la isla y no quedarse en la parte más conocida.

Y a otra hora y cuarto conduciendo llegamos a nuestro alojamiento; Blabjorg Resort. Una maravilla. Un apartamento para nosotras solas con vistas al mar.

DÍA 6 – Un día tranquilo

Este día fue mucho más tranquilo. Después del trote del día anterior preferimos ir tranquilas a ver con qué nos sorprendía la isla.

La primera parada del día, a casi dos horas del alojamiento, fue Stuðlagil Canyon. Seguro que has visto fotos en estas columnas de basalto. Hay que desviarse bastante de la carretera para llegar.

Otras paradas a hacer por el camino hasta Myvatn, donde teníamos reservado el alojamiento para la noche son: Hafragilsfoss, Dettifoss y Krafla.

El alojamiento es Fosshotel en Myvatn.

Este hotel fue un poco nuestro caprichito del viaje. A la costa del lago Myvatn. Es un hotel espectacular (una cadena con varios hoteles por la isla) con increíbles vistas al cráter Krafla. Tiene sauna que la disfrutamos como buen día de relax y pedimos un par de cervezas que pagamos 12€ por cada una (:

Aunque durante el día no vimos gran cosa… lo espectacular fue lo que vivimos a la noche.

¡¡Nuestras primeras auroras boreales!!

Todo el viaje, las escalas y las horas en la carretera merecieron la pena por vivir ese momento.

DÍA 7 – Segunda noche con suerte

Empezamos el día visitando el área geotermal Mývatn. Los tres puntos fuertes aquí son: Hverir, Grjótagjá y los baños naturales Myvatn.

Grjótagjá es una cuevita azul, de agua caliente. Una joya escondida que merece la pena visitar.

La entrada al área es gratuita, pero hay que pagar por el estacionamiento.

La entrada a los baños naturales tiene un precio de 46€.

Luego subimos al cráter Kafla. El que se ve en la foto desde Fosshotel.

Con el coche se puede llegar hasta la base, pero luego hay que caminar un poquito para llegar hasta el borde del cráter de Krafla, y desde aquí poder apreciar el cráter Viti. El color es bonito, pero cambia con la luz y las nubes. No nos gustó tanto como el cráter Kerid en el círculo dorado, por lo que este quedó un poco plano en comparación. Pero la caminata es de tan solo 15 minutos, por lo que vale la pena visitarlo y hacer una parada rápida.

A menos de una hora, llegamos a uno de los sitios más increíbles del viaje: Goðafoss Waterfall.

Grandioso y fabuloso. Además con un arcoíris de regalo que a mi personalmente se me quedó grabado.

Para acabar el día fuimos a visitar el Christmas House, en Akureyri.

Es una pequeña y pintoresca tienda de regalos navideños, una mezcla entre casa de pescadores islandeses y galleta de jengibre.

La decoración es preciosa pero los precios son de locos. Nos encantó la granja tienda de al lado donde venden mermeladas y productos caseros, además de muchas cosas de decoración.

También puedes tomar café y té por un poco más de 1€, unas 150 ISK. Y no puedes irte de allí sin visitar el cuarto de baño, te sorprenderá lo calentito, limpio y lo bien que huele (vela aromática encendida).

Tras casi dos horas de coche llegamos a nuestro alojamiento de esa noche: Helluland Guesthouse. Un alojamiento compartido con habitaciones individuales. Tuvimos toda la casa para nosotras y la verdad que de noche, sin nada ni nadie alrededor nos dio un poco de miedo jeje. Eso si, la suerte volvía a estar de nuestro lado y pudimos disfrutar una segunda noche de auroras boreales, esta vez mucho más potentes y duraderas.

Todo para nosotras, solo compartíamos entorno con un par de caballos. Impresionante.

DÍA 8 – Último día de carretera

Al despertar nos despedimos de los caballitos y seguimos con la aventura.

Teníamos 2 horas y media hasta nuestro siguiente alojamiento, cerca de Reykjavik, y no teníamos muchos sitios guardados para visitar, así que empezamos sin una ruta fija.

Paramos a ver las casitas típicas islandesas; Glaumbær Farm & Museum.

Paramos en Kolugljúfur Canyon. Lleva el nombre de la gigante Kola, quien se cree que es quién creó el desfiladero. Se cree que todo el entorno estaba moldeado por las actividades diarias de la giganta como el lugar donde dormía, donde cocinaba el salmón que pescaba en el río, etc.

Desviándose un poco del camino hay uno de los imprescindibles que sinceramente me arrepiento de no haber ido, pero como con el desvío perdíamos casi 3 horas decidimos no ir. Tras semejante tralla estábamos agotadas.

Mi recomendación es que vayas sin dudar. Yo en cuanto vuelva a Islandia no pienso volver a perdérmelo. Se llama Kirkjufellsfoss. Seguro segurísimo que has visto esta foto de postal.

Llegamos al alojamiento después de comer y como teníamos un jacuzzi ahí que nos metimos. Preparamos la cena, película y pronto a dormir para terminar el viaje con energía.

DÍA 9 – Último día en el paraíso

Día de relax. Tocaba disfrutar de las últimas horas en Islandia.

Decidimos ir al Spa. Tras dudar entre el Sky lagoon y el Blue Lagoon al final nos decantamos por el primero, y sin haber estado en el otro creemos que acertamos con la decisión. El sitio es muy chulo y no creo que le falte nada que tenga el otro.

Así que si dudas a cual ir, yo puedo decirte que ir al Sky lagoon está bien.

Desayunamos en una cafetería. Bollito y chocolate. Con ese frío no apetece otra cosa…

La tarde de vuelta en Reykjavik la aprovechamos para visitar la catedral, otro chocolatito en las calles del centro y tras las últimas compras de regalitos, nos despedimos del país.

Pasamos la noche en 201 Hotel, que queda cerca del aeropuerto, ya que el vuelo lo teníamos a las 11am.


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